Entrevista a Iván Rodríguez Chávez, rector de la Universidad Ricardo Palma, quien comparte su reflexiones sobre la universidad en el Perú.

El educador Iván Rodríguez, rector de la Universidad Ricardo Palma, lidera la Asociación de Universidades que aún litiga contra la Ley Universitaria. Hoy celebra 48 años de su universidad con una ceremonia en que reaparece el tradicionista y canta el legislador Francesco Petrozzi. Rodríguez comparte su reflexiones sobre la universidad en el Perú.

¿Nuestras universidades avanzan bien en investigación?

En ciencias sociales y humanas, la realidad del Perú es el mejor laboratorio. La investigación en ciencia es limitada por requerir laboratorios que no hay en Perú. Comparando con el primer mundo, lo que tenemos son juguetitos. Y los talentos se van porque en Perú ser investigador no puede ser una profesión. Tampoco se comercian las investigaciones: muchas quedan en archivo. Cuando presidí la ANR, premiamos una tesis del uso de plantas peruanas para hacer fármacos que bajen el colesterol.

¿Por qué se queda allí?

Porque no hay una industria. Nosotros somos más importadores. Y el Estado y la sociedad, incluidas las empresas, hay que mejorar la mentalidad y valorar la inteligencia.

La Ley Universitaria incide más en la investigación. ¿Hará salir más investigadores?

En tanto sea solo disposición legal, nada cambiará. Lo hará cuando pase como en el primer mundo: las empresas y el estado financian las investigaciones. Si no hay una interacción amigable universidad-estado-sociedad, ¿qué hacer? Los gobiernos ven las universidades como incomodidad.

¿Por qué?

Cuando hay problemas, se dan pronunciamientos de las universidades. Lo veríamos más si no estarían con una legislación punitiva de la autonomía, que si no te portas bien no te dan presupuesto. Sánchez Cerro y Odría cerraron y persiguieron a la universidad.

Ahora ya no las cierran…

No con tanques, pero hay modos indirectos, como tener a las universidades nacionales en situación de vida vegetativa: tienen un presupuesto que apenas les permite cubrir gastos corrientes, no tienen para más. Y presentaron un cuadro en que la responsable sería la universidad. Cuando he presidido la ANR, en el Congreso he hecho notar que la universidad es hechura de las leyes.

¿Y la Ley Universitaria? La ANR se opuso, aunque se le tachó como un club de amigos…

He demostrado que no es así. La universidad es autónoma y eso significa libertades…

Pero la educación es un servicio público, se regula….

No pueden responsabilizar de los problemas solo a la universidad. Ahora requieren un órgano suprauniversitario, que era la ANR. La Sunedu es un órgano del Ejecutivo con esencia de fiscalización y castigo. No está para verle una debilidad y ayudar a superarla. La ANR no fue un club de amigos: hemos cesado rectores, reorganizado universidades…

Pero había y hay varias universidades muy precarias…

Muchas funcionan no por órganos como el Conafu (de la ANR) sino porque hay acciones de amparo, medidas cautelares que han ganado y no podíamos hacer nada. Y el Congreso creó como quince universidades. Yo puedo desafiar: vean en el expediente si cumplen los dos requisitos: informe del MEF y de la ANR. Nunca se cumplió.

¿No debieron interponer un recurso para anular eso?

Tampoco se garantiza (lograr anularlo). Teníamos dos abogados para todo el país…

¿Reconoce que la ANR puedo haber sido más proactiva?

Puede haber algo de eso. En lo fundamental, se hizo lo que se pudo. El Estado no tiene proyecto de educación universitaria. No lo quiere hacer. Es tema picante y los políticos no conocen bien la universidad.

En el gobierno de García el ministro fue un rector…

Por eso hubo una época de más tranquilidad… Pero al no haber ese proyecto, con la Constitución de 1993, la educación se vuelve mercado. Y la Ley Universitaria mantiene eso. No derogó la universidad-empresa. Es un problema muy complejo. Yo acepto ese modelo pero para lo administrativo.

¿La experiencia no muestra el abuso de ese modelo?

La universidad está afectada en todos los sectores. Somos un conjunto heterogéneo. La ley actual trata de estandarizar. Eso es malo. Haciendo lo mismo cada universidad pone su sello. Esa es su autonomía.

¿Con la ley actual hay presión tipo ‘garrote y zanahoria’?

Pienso que sí. Es muy dura. La corrección no se da con castigo, menos en una institución de libertad. Es: “Si usted no cumple esto, lo cierro”. Es un poco sangriento.

¿Cómo cambiarla? La ASUP puso recurso en el TC…

Hemos ganado como acción popular. Un artículo dice que los funcionarios de Sunedu pueden interrumpir un proceso de admisión, rectificación, nombramiento, promoción, matrícula. En una universidad privada paralizar un proceso de matrícula es llevarla a la quiebra. Está en apelación por el Estado. Esperamos que se entienda bien el asunto. Un funcionario administrativo tenía poderes de jueces. Eso no puede ser así.

¿Y en el Congreso?

Debe haber modificaciones esenciales. Hay que recuperar aspectos de la autonomía revisando competencias de la Sunedu. Otros problemas son que está integrada por personas ajenas a las comunidades universitarias y su adscripción al Ministerio de Educación. Debe ser órgano autónomo: si la universidad es autónoma, el órgano que actúa sobre ella debe tener autonomía. La supervisión sería ejercida por el Congreso, como con los órganos autónomos. La superintendencia puede tener efectos administrativos. Todo esto es intervencionismo muy grande en las universidades.

¿Cómo afronta eso a la cabeza de la Ricardo Palma?

Hay un compás de espera por los reglamentos y modificaciones. Mientras, seguimos con nuestro sello. Aquí propiciamos el humanismo: poner al centro al ser humano y los valores. La formación profesional y de un ser humano cabal. Nuestra concepción es que el desarrollo de un país debe basarse en el desarrollo humano. Y exaltar nuestra cultura nacional, porque hay que peruanizar a los peruanos. Ahora cumplimos 48 años.

En este contexto, ¿qué significado tiene el aniversario?

Para nuestro aniversario y para cumplir nuestro deber con la sociedad nos olvidamos de las dificultades, ponemos entusiasmo y nos esforzamos por conseguir esos objetivos de crear mejores condiciones de formación y de servir a la sociedad en los mejores términos, a partir de diferentes programas, no solo formando profesionales. Hay educación continua, promoción social, comunal, prestación de servicios, muchas formas en que hacemos llegar la acción de la institución a todos los sectores de la sociedad, asentamientos, etc., incluso más allá de Lima.

Fuente: La República – 01 Jul 2017 | 06:50 h