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La salud mental como prioridad profesional

La salud mental como prioridad profesional

Ha sido reconocido por el Colegio de Psicólogos del Perú, por su especialidad en psicología de las Adicciones.

Perfil. Es psicólogo y su especialidad son las adicciones, especialmente estudiarlas para saber cómo prevenirlas y tratarlas de manera idónea. Es el docente e investigador más joven de la Universidad Nacional de Tumbes y está comprometido a dar lo mejor de él para que los alumnos de pregrado se acerquen a la investigación sin miedo y aporten a la salud mental.

Cuando Miguel Ángel Saavedra López escuchaba a sus compañeros de escuela, luego de los partidos de fútbol en Casma, Áncash, quejarse de las pocas oportunidades que tenían para prosperar, se le contraía el corazón, porque ese lamento estaba asociado al consumo temprano de drogas.

“Ellos consumían marihuana, me comentaban sus deseos de salir adelante, era lo que todos compartíamos, pero en ellos había desesperanza, me decían que tenían menos oportunidades, y algunos, hasta ninguna, comentaban. Sentía en sus palabras una profunda tristeza”, recuerda.

Un sentimiento de compasión por el prójimo nació en él, y quiso ser médico por esa razón. Se preparó en una conocida academia para postular a San Marcos. Pero una tarde, una profesora les comentó que había varias maneras de cuidar a las personas, no solo con medicinas, sino también con acompañamiento y orientación, así es como se enteró que existía la carrera de psicología.

Cambio de planes

Nacido en Lima, sin embargo, su niñez transcurrió en Áncash, en distritos y caseríos al lado de su familia que cambiaba de lugar de residencia cada vez que a su papá lo destacaban a una escuela pública de ese departamento. Las mudanzas, los amigos de los colegios donde estudió, aquellos con los que practicaba deporte, de pronto quedaron atrás, las palabras de esa profesora le dieron sentido a su vida.

Eligió otra carrera, otra universidad y enfrentó a sus padres que esperaban que el retoño sea el orgullo para la familia como prestigioso galeno. Hoy es docente auxiliar de la Escuela de Psicología de la Universidad Nacional de Tumbes (UNT), además de investigador destacado. Lo mejor de este binomio: ser el más joven de los profesores. Tiene 34 años y un importante prestigio ganado.

Antes de llegar al extremo norte de nuestro país, Miguel profundizaba sus estudios de salud mental con prácticas laborales en comunidades terapéuticas en adicciones, a las que sumó su internado en el Hospital Hermilio Valdizán en Lima, altamente especializado en el tema.

Salud mental

Llegó a Tumbes porque lo convocaron para ser director del Centro Juvenil de Servicio de Orientación al Adolescente, una institución que pertenece al Ministerio de Justicia, que orienta y trata a menores infractores. Luego lo llamaron para ser profesor en la UNT, y de ahí no ha habido marcha atrás.

Sus conocimientos en la profesión y en la especialidad de adicciones lo han llevado a sostener que la única manera de mejorar la salud mental de la ciudadanía, resquebrajada por la pandemia, es desarrollando investigaciones para encontrar respuestas que mejoren la prevención y atención de esa enfermedad.

En la actualidad impulsa con mucho vigor la investigación formativa. Gracias a un estudio comparativo que realizó este investigador Renacyt, entre universitarios de España y Perú, encontró que, contra todo lo que se cree, los universitarios peruanos tienen una actitud positiva ante las investigaciones, a pesar de los temores que manifiestan.

“Los resultados nos permitieron reconocer que los docentes necesitan ser formados para enseñar investigación con paciencia y que el alumnado debe aprender a redactar artículos científicos. Necesitamos desarrollar estudios sobre adicciones. Felizmente, la gente ya ve la salud mental como una oportunidad para desarrollar diversos ámbitos de su vida personal”.

FUENTE: EL PERUANO. EDITORA PERU